
Una gran historia, sobre los ideales de un importante cargo de la "Stasi", que debe decidir entre anteponer el amor, por muy platónico que este sea, a sus responsabilidades como espía. Quizá la necesaria transformación del personaje no está muy cuidada, pero eso no afecta en exceso a la carga emocional con que se impregna el espectador conforme avanza la película. Decía lo de llorar, cuando crees que la apoteosis ha concluido, el guionista te muerde el corazón con un guiño inesperado. Con las defensas bajas, la infantería no pudo llegar a tiempo y nos pegamos una buena "llantá".
Ulrich Mühe, el agente de la Stasi protagonista, falleció el pasado mes de julio, cinco después del estreno de la peli en España. Nos dejó una gran herencia con esta magnífica cinta.
Buen cine, este no requiere palomitas...
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