
Quizá la gran pega de la peli sea su duración. Si Scott hubiera tenido el valor de hacer un montaje más aquilatado, el resultado hubiese mejorado bastante. Aun así, nos encontramos con una película violenta pero muy cuidadosa con los planos y el seguimiento del guión, guiando al espectador en cada giro del guión.
Los actores están que se salen, sobre todo Denzel Washington, que huele a Oscar. Russell Crowe está bien, aunque su papel no supone un exceso de credibilidad.
Una buena película de mafiosos al más puro estilo Cine Negro.
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